Pronto va a ser de noche, y no lo terminé. Ni si quiera lo comencé a hacer... no se que va a pasar cuando se despierte, esa cosa va a entrar en cólera si no encuentra todo como le gusta, y no quiero saber lo que va a pasar, ni me lo quiero imaginar.
Raras veces me sucede esto, aunque no soy una persona organizada, siempre tengo claras las prioridades. Nunca he necesitado una agenda, ni falta me hace, no necesito apuntar los pendientes para recordarlos.
Olvidé esa maldita noche, la noche en la que conocí a la cosa. Recuerdo sentir su peso en mi pecho cuando se me sentó encima mientras yo intentaba dormir, olvidé los detalles pero recuerdo claramente sus enormes manos pestilentes apretando mi cuello hasta casi dejarme sin aire. Y su cara... cómo olvidar su cara. Lo que no recuerdo es cómo se calmó, no se si hice algo para tranquilizarlo o si simplemente se fue. Olvidé cómo terminó aquello
Cuando algo no me interesa es imposible que lo olvide, y vaya si esto me interesa, pero no lo he hecho, maldita sea.
A esa cosa le desespera no ver todo como espera encontrarlo cuando despierte. Creo que le molesta tanto porque me conoce muy bien y piensa que si no lo he hecho es porque no me interesa, porque no le estoy dando la prioridad que cree merecer.
Sus dientes amarillos quedan a la vista cuando me grita: "¿por qué no hiciste nadaaa?" acercándose cada vez mas a mi hasta que su horrible cara queda a centímetros de la mía.
Tentando a la suerte, un día intenté darle un puñetazo. Entonces descubrí que esa cosa no tiene materia. Lo puedo ver pero no la puedo tocar, es como un fantasma. Entonces entendí por que nunca ninguno de mis vecinos había comentado algo sobre gritos desgarradores: nadie lo escucha, solo yo.
Imagino que solo yo lo puedo ver también. Una vez estuve a punto de hacer un pequeño experimento: no dejé todo como le gusta a la cosa y pensé en invitar a alguien a mi casa hasta tarde en la noche, para ver si otra persona puede verlo, pero aborté el plan en cuanto me di cuenta que podía terminar en un psiquiátrico si solo yo puedo ver a la cosa.
No se si lo que me aterra mas de sus gritos es el sonido agudo que casi revienta mis tímpanos o el indescriptible aliento pestilente que vuelca sobre mi cara y me corta la respiración. El olor es una mezcla de basura descompuesta con mal sudor y con comida fermentada.
Antes todo era sencillo, pero desde que esa cosa apareció, si no dejo todo como le gusta, como lo espera... cada vez se pone peor, o esa es la impresión que tengo, no se a donde va a llegar, no se cual es su límite.
Como es lógico, he intentado negociar con la cosa. Nada funciona, no hay manera de evitar que todo termine como siempre termina.
Incluso me cambié de residencia pensando que la cosa tenía que ver con el sitio, que pertenecía a ese lugar... pero no funcionó: da igual donde yo esté, la cosa me persigue. Creo que no pertenece a un lugar, me pertenece a mi.
Oigo sus ronquidos cada vez mas fuertes, eso es porque ya va a llegar la noche... y ya no tengo tiempo de hacer todo lo que la cosa espera. Ya no hay tiempo.
No quiero saber lo que va a pasar cuando esa cosa se despierte... creo que se está moviendo, ya falta poco para que se apague el sol, así que el tiempo está contado.
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