Hola extraño. Te cuento algo: cuando ya es de noche, pero todavía es de día, vienen a mi mente tantos recuerdos que conservo de aquel sitio en el que nunca he estado, y del que nunca me fui. Quiero compartir contigo esos recuerdos que ya olvidé
29/7/24
EL PODER DE LAS RUINAS
26/7/24
EL ATARDECER
23/7/24
Pasillo Liminal en una azotea
No se trata de un laberinto infinito y terrorífico del que no puedes salir y en el que vive un ser sobrenatural que te va a matar si no huyes. Es un sitio real, en el ultimo nivel de un edificio común y corriente. Pero es un lugar que siempre está solo, siempre ha estado solo y siempre va a estar solo. Se quedó congelado en el tiempo: todo está igual que cuando se construyó ese edificio, si no fuera por las plantas ruderales que crecen en los rincones menos esperados, podría afirmar que es un sitio en el que no pasa el tiempo.
Lo que se supone que iba a ser un área común del edificio frecuentada por vecinos, es un área muerta, un fantasma de lo que no fue.
Y esto es lo que yo creo que caracteriza a los espacios liminales reales: la soledad y la sensación de que allí el tiempo no avanza como en el resto de sitios.
20/7/24
Los recuerdos de un sueño recurrente.
Es un sótano que siempre estuvo clausurado, se sospechaba de su existencia, pero no se sabía nada. Un día, finalmente alguien logra entrar al sótano. A veces es por desbloquear la puerta, otras veces por tumbar una pared.
Siempre resulta ser un sitio enorme, muy bien iluminado y con muchos objetos en perfecto estado: a veces son herramientas de todo tipo perfectamente alineadas y ordenadas en el piso, otras veces son muebles domésticos con sus manteles y vajillas, dormitorios perfectamente equipados, una cocina funcional... y un baño abierto, con las piezas completamente expuestas como en una especie de atrio.
Siempre hay la sensación de que alguien ha estado viviendo ahí. A veces solo es la sensación y otras veces aparece alguien. En una oportunidad, encontré una adolescente muy delgada, que los habitantes de ese sitio tenían como una sirvienta, casi esclavizada. En otra oportunidad no llegó a aparecer nadie, pero en una mesa de comedor había un plato con trozos de sandía totalmente frescos.
Lo mas inquietante es que una vez que se está adentro, no hay manera de salir. A veces es porque he avanzado tanto que me desoriento (cuando eso pasa siempre se trata de algo realmente enorme, incluso tenía escaleras mecánicas y muchos niveles). Otras veces sucede que el sitio por donde se entró de alguna manera quedó deshabilitado: no se puede volver a salir por allí, porque algo se derrumbó clausurando la salida, porque la puerta se cerró o no se puede abrir o porque simplemente no se puede usar esa salida (por lo que sea).
De tanto avanzar he llegado a encontrar tiendas, locales de atención médica, panaderías y restaurantes en ese sitio.
Y no, Nunca he podido salir.
17/7/24
La generación de cristal del siglo XIX. Los cristalitos victorianos
Dicen que las modas son cíclicas. Tengo entendido que esto se refiere a estilo, vestimenta, decoración y ese tipo de cosas.
Actualmente se habla mucho de "la generación de cristal", de "la generación de los ofendidos", refiriéndose a que, actualmente, la gente joven tiende a ofenderse con cualquier cosa, el humor negro no esta bien visto. También se dice que "los jóvenes de ahora" viven quejándose de ansiedad, estrés, y en general, problemas emocionales.
No voy a profundizar en ese asunto, no voy a hablar de la gente de la actualidad, ese no es el tema. Lo menciono para entrar en contexto.
Últimamente, he estado investigando sobre el origen del ascensor y de las escaleras mecánicas para escribir posts en mi otro blog, y encontré algo que llamó mucho mi atención: cuando instalaron la primera escalera mecánica en Inglaterra, en 1898: "...a aquellos que se atrevían a utilizarlas se les recompensaba con una copa de licor por su osadía y, en caso de necesidad, unas sales aromáticas para recuperarse de la impresión."
Cuando se habla de la generación de cristal, se habla también de la generación de acero, son esos abuelos que vivieron cosas espantosas y necesidades durante la segunda guerra mundial, sus consecuencias en las décadas siguientes, y no se inmutan con absolutamente nada nada. (aunque les horroriza la homosexualidad, pero ese es otro tema)
Pero mucho antes, en el siglo antepasado (en los 1800), antes de la primera guerra mundial, antes de todo eso... la generación de hierro no había nacido.
Cuando uno está leyendo algún artículo sobre esa época, no es raro ver que una tontería "provocaba desmayos"; que cuando mostraban cualquier frikada en una feria, se escuchaban "los gritos de la multitud". eran muy populares los medicamentos contra los mareos, las náuseas, los desmayos. Estos menjunjes de dudosa procedencia no eran solamente para personas ancianas, que por los pocos avances médicos de la época, enfermaban frecuentemente. No me refiero a eso. Eran personas realmente jóvenes, sanas, que tenían que asimilar el rápido avance tecnológico y la avalancha de inventos que se produjeron en esa época, y esto les causaba "ansiedad".
Yo tuve el privilegio de conocer anécdotas de mi bisabuela, ella nació en mil ochocientos noventa y algo. Sus historias, eran muy diferentes a las historias de su hija, mi abuela (esa si que era de la generación de acero). Cuando mi bisabuela hablaba de sus padres, sus abuelos y su juventud (precisamente en esa época antes de la primera guerra), a cada rato se desmayaba alguien, a cada rato era necesario recostar a alguien en algún sofá porque se había impresionado con alguna estupidez, era muy cotidiano que alguien necesitara oler algún emplasto aromático para recuperarse de la "impresión" y eran personas de menos de 40años.
Los actuales cristalitos son nietos de una generación de hierro, que aunque tenían la mente cerrada para algunas cosas, aguantaban lo que fuera, eran fuertes. Pero esos guerreros de la generación de hierro, parece que eran nietos de otros cristalitos, los cristalitos victorianos.
14/7/24
Espacio Liminal: un pasillo inquietante
En el post anterior, hablé sobre la liminalidad. Comenté que postearía las fotos que tengo de los espacios con esas características.
Aquí va el primero. Esta foto la tomé yo. Quiero que se imaginen un silencio sepulcral, roto de vez en cuando por el ruido de las tuberías color naranja que se ven arriba a la izquierda.
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| Un pasillo inquietante |
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| Zoom de la "cueva" |
11/7/24
Los Espacios Liminales
Según Wikipedia, los espacios liminales, o liminares son "lugares vacíos o abandonados que parecen inquietantes, desolados y, a menudo, surrealistas." "pueden ser lugares de transición, como pasillos o áreas de descanso, pero también lugares con un atractivo nostálgico, como parques infantiles y casas vacías. En general, las imágenes del espacio liminal representan lugares anormalmente vacíos y oníricos".
Aparentemente, está bastante claro el concepto... pero creo que es algo bastante subjetivo. Todos entendemos que es un espacio vacío... pero ¿Cuándo sería "anormalmente vacío"? Por otro lado: todos sabemos lo que es un espacio abandonado o un pasillo, pero ¿Cómo se define que es "inquietante", "surrealista" y "onírico"?, ¿Cuándo se puede decir que un espacio tiene "un atractivo nostálgico"?.
Obviamente todos estos aspectos son subjetivos, dependen de la percepción de cada quien. Un espacio que a ti te parece inquietante, a mi me puede producir calma, y a otra persona le da igual. Para alguien, una escuela vacía, puede ser un sitio inquietante, puede parecerle anormal. Pero para el conserje, es completamente normal.
Es importante aclarar que me refiero a los espacios de las ciudades en la vida real que tienen estas características. Lo aclaro porque mucha gente asocia el concepto de "espacio liminar" las backrooms, y en ese caso, el asunto toma tintes de misterio. Además, no existen.
Estoy hablando de la vida real, de sitios que podemos visitar. Un supermercado vacío, un estacionamiento subterráneo, los pasillos de servicio de algún edificio industrial, una azotea, una casa abandonada, una calla solitaria, una oficina vacía... Hay infinidad de lugares en la vida real que a algunos pueden parecerle liminales.
Lo que hay detrás de esa puerta entreabierta que dice "no entre" en un solitario y silencioso museo; y como está entreabierta, podemos ver que hay un largo pasillo al otro lado.
Puede ser casi cualquier sitio. pero todos tienen en común una cosa: están vacíos, solitarios.
Como trabajo en remodelaciones y construcción, a veces me encuentro con este tipo de espacios. Desafortunadamente no tengo fotos de todos ellos, pero próximamente estaré mostrando en este blog algunas fotos que tengo y otras que he encontrado en internet, explicando en cada una de ellas lo que me transmite
9/7/24
La Cosa
Pronto va a ser de noche, y no lo terminé. Ni si quiera lo comencé a hacer... no se que va a pasar cuando se despierte, esa cosa va a entrar en cólera si no encuentra todo como le gusta, y no quiero saber lo que va a pasar, ni me lo quiero imaginar.
Raras veces me sucede esto, aunque no soy una persona organizada, siempre tengo claras las prioridades. Nunca he necesitado una agenda, ni falta me hace, no necesito apuntar los pendientes para recordarlos.
Olvidé esa maldita noche, la noche en la que conocí a la cosa. Recuerdo sentir su peso en mi pecho cuando se me sentó encima mientras yo intentaba dormir, olvidé los detalles pero recuerdo claramente sus enormes manos pestilentes apretando mi cuello hasta casi dejarme sin aire. Y su cara... cómo olvidar su cara. Lo que no recuerdo es cómo se calmó, no se si hice algo para tranquilizarlo o si simplemente se fue. Olvidé cómo terminó aquello
Cuando algo no me interesa es imposible que lo olvide, y vaya si esto me interesa, pero no lo he hecho, maldita sea.
A esa cosa le desespera no ver todo como espera encontrarlo cuando despierte. Creo que le molesta tanto porque me conoce muy bien y piensa que si no lo he hecho es porque no me interesa, porque no le estoy dando la prioridad que cree merecer.
Sus dientes amarillos quedan a la vista cuando me grita: "¿por qué no hiciste nadaaa?" acercándose cada vez mas a mi hasta que su horrible cara queda a centímetros de la mía.
Tentando a la suerte, un día intenté darle un puñetazo. Entonces descubrí que esa cosa no tiene materia. Lo puedo ver pero no la puedo tocar, es como un fantasma. Entonces entendí por que nunca ninguno de mis vecinos había comentado algo sobre gritos desgarradores: nadie lo escucha, solo yo.
Imagino que solo yo lo puedo ver también. Una vez estuve a punto de hacer un pequeño experimento: no dejé todo como le gusta a la cosa y pensé en invitar a alguien a mi casa hasta tarde en la noche, para ver si otra persona puede verlo, pero aborté el plan en cuanto me di cuenta que podía terminar en un psiquiátrico si solo yo puedo ver a la cosa.
No se si lo que me aterra mas de sus gritos es el sonido agudo que casi revienta mis tímpanos o el indescriptible aliento pestilente que vuelca sobre mi cara y me corta la respiración. El olor es una mezcla de basura descompuesta con mal sudor y con comida fermentada.
Antes todo era sencillo, pero desde que esa cosa apareció, si no dejo todo como le gusta, como lo espera... cada vez se pone peor, o esa es la impresión que tengo, no se a donde va a llegar, no se cual es su límite.
Como es lógico, he intentado negociar con la cosa. Nada funciona, no hay manera de evitar que todo termine como siempre termina.
Incluso me cambié de residencia pensando que la cosa tenía que ver con el sitio, que pertenecía a ese lugar... pero no funcionó: da igual donde yo esté, la cosa me persigue. Creo que no pertenece a un lugar, me pertenece a mi.
Oigo sus ronquidos cada vez mas fuertes, eso es porque ya va a llegar la noche... y ya no tengo tiempo de hacer todo lo que la cosa espera. Ya no hay tiempo.
No quiero saber lo que va a pasar cuando esa cosa se despierte... creo que se está moviendo, ya falta poco para que se apague el sol, así que el tiempo está contado.
8/7/24
Cuando ya es de noche pero todavía es de día
Y no, no me refiero al verano ártico. Me refiero a las últimas horas del día, cuando ya es necesario encender las luces de la casa, cuando comienza a encenderse el alumbrado público en la calle... pero cuando todavía el sol no se ha ocultado.
En el horizonte puede verse un hermoso atardecer, depende como están las nubes, podemos ver algunas teñidas de un color que no se si a veces parece rosado, otras veces naranja.
Suelo caminar por una zona cercana al edificio donde vivo. Es una zona residencial con calles poco transitadas y casas. Casas medianas, de clase media, algunas tienen un muro hacia la calle, pero cuando tienen rejas, me permite ver hacia adentro.
Como todavía es de día, puedo ver que hay casas con pequeños jardines muy bonitos y cuidados. Hay otras que en esa zona tienen un pavimento de cemento con plantas en maceta. Una de esas casas, tiene esa área como una especie de trastero, creo que se trata de un acumulador compulsivo.
Como ya es de noche, algunas casas ya tienen luces encendidas en su interior. Hay una en la que puedo ver lo que creo es la mesa del comedor. Pero como todavía es de día, hay algunas casas que todavía no tienen ninguna luz encendida.
Y cuando ya tomo el camino de regreso a casa, ya cuando me falta poco por llegar, puedo ver a lo lejos mi edificio. Como ya es de noche, se ven muchas ventanas iluminadas, a esa distancia obviamente no puedo ver hacia el interior. pero me lo puedo imaginar. Me imagino a la gente llegando de sus trabajos, me imagino que yo, cuando llegue, voy a necesitar encender la luz porque ya es de noche. Pero como todavía es de día, se puede ver el cielo del atardecer como fondo del edificio.







