29/7/24

EL PODER DE LAS RUINAS

Para algunos, las ruinas, los espacios abandonados, son liminales.

Esta foto tendrá un par de años, pertenece a un módulo de baños públicos de un parque. Como puede verse, está completamente en ruinas. Incluso crece vegetación en el techo. 

A muchos les puede parecer inquietante o desagradable, pero este tipo de sitios me despiertan cierta fascinación.

Creo que todos los espacios liminales tienen algo en común: la soledad. Es imposible etiquetar de liminal a un sitio lleno de gente, por mas raro que sea. Creo que esa es una característica básica de los espacios liminales, mas allá de cualquier otra cosa.

Y las ruinas, tal vez por su aspecto desagradable, tienen ese poder de espantar a la gente, de atraer la soledad.

Con esas cerámicas desgastadas, los muros derruidos, los techos a veces inexistentes, este tipo de sitios me producen una paz difícil de describir.

Por mas bulliciosa que sea una ciudad, por mas que haya gente al rededor, por mas que se trate de un parque lleno de niños corriendo, al haber una ruina, es como si se levantara un muro invisible a su alrededor. Y cuando cruzas ese muro invisible y te acercas a la ruina, es como si toda aquella gente, todo aquel ruido, quedara atrás, muy lejos. Es como si entraras en el territorio sagrado de la ruina, en un lugar donde el tiempo no avanza.

El poder de las ruinas es atraer la soledad y producir la sensación de que el tiempo se detuvo.

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