A veces, para que algo comience, otra cosa tuvo que terminar antes.
Un ocaso, no me hace pensar en el final, en la llegada de la oscuridad como algo negativo o maligno. El atardecer, con sus nubes rosadas, me recuerda que, aunque ya caducó el día, vendrá un amanecer del otro lado, una nueva oportunidad.
El cielo, que se va tornando azul oscuro, me hace pensar en lo que hay pendiente, lo que falta, lo que vendrá próximamente cuando, luego de unas horas de cielo negro, comiencen a aparecer nubes rosadas del otro lado del horizonte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Me quieres decir algo?